Portainjertos para Combatir la Marchitez en Granadilla en Ecuador

Un reciente estudio del INIAP evaluó especies de Passiflora como portainjertos, revelando alternativas altamente efectivas para reducir la mortalidad y mejorar la productividad en zonas con historial de fusariosis. Los resultados abren un camino concreto hacia sistemas más resilientes y sostenibles para este cultivo de alta importancia comercial.

Elaborado por: Lya Vera
Noviembre, 2025

La granadilla (Passiflora ligularis) es un cultivo clave para pequeños y medianos productores del norte del Ecuador. Sin embargo, su vulnerabilidad frente a patógenos del suelo, especialmente Fusarium solani y Fusarium oxysporum, limita severamente su longevidad y rendimiento en campo. Ante la dificultad de controlar estos patógenos mediante métodos químicos o culturales, el uso de portainjertos resistentes se presenta como una estrategia preventiva de gran potencial para mitigar pérdidas y mejorar la sostenibilidad productiva.

El estudio evaluó el desempeño de granadilla injertada sobre cuatro especies de Passiflora: gulupa (P. edulis f. edulis), maracuyá amarillo (P. edulis f. flavicarpa), badea (P. quadrangularis) y maracuyá dulce (P. alata) bajo condiciones de campo en un sitio con historial de marchitez por Fusarium. Los resultados fueron contundentes: los portainjertos de gulupa y maracuyá amarillo alcanzaron las mayores tasas de supervivencia (95,6 % y 92 %, respectivamente) y los mejores rendimientos (23,27 kg/planta y 20,52 kg/planta). Estas cifras contrastan marcadamente con el tratamiento control (granadilla sin injerto), que mostró apenas un 8,3 % de supervivencia debido a la alta susceptibilidad al patógeno.

Además, se observó que los portainjertos no afectaron de forma significativa los atributos de calidad del fruto peso, diámetro polar y ecuatorial, peso de pulpa y °Brix lo que garantiza que el uso de especies resistentes no compromete la aceptación comercial del producto. El índice de compatibilidad confirmó a gulupa como el portainjerto mejor acoplado al injerto de granadilla (1,11), reforzando su potencial como alternativa prioritaria para zonas afectadas.

El estudio evidencia que la injertación con especies resistentes es una solución práctica y escalable para disminuir la incidencia de marchitez, reducir el uso de agroquímicos y mejorar la longevidad del cultivo. Sus resultados son especialmente valiosos para regiones andinas donde la presión de Fusarium ha provocado pérdidas severas y la disponibilidad de variedades resistentes es limitada. El INIAP recomienda continuar evaluando especies adicionales como P. maliformis, P. nitida y P. cincinnata para ampliar el portafolio de portainjertos adaptados a distintas condiciones agroecológicas del país.

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