Hongos benéficos reducen la marchitez por Fusarium en banano y mejoran el crecimiento del cultivo

Un estudio reciente realizado en conjunto con la Universidad Técnica Estatal de Quevedo, evaluó el uso de cepas nativas del hongo Trichoderma como alternativa biológica para el control de la marchitez por Fusarium en banano. Los resultados evidencian que estos microorganismos pueden reducir significativamente la enfermedad y, al mismo tiempo, promover el desarrollo de las plantas.

Abril, 2026

La marchitez por Fusarium, causada por Fusarium oxysporum f. sp. cubense, es una de las enfermedades más destructivas del banano a nivel mundial. Este patógeno puede permanecer en el suelo durante décadas, lo que dificulta su control mediante estrategias convencionales. Además, el uso intensivo de fungicidas no ha demostrado ser efectivo en este caso y genera impactos negativos en el ambiente y la salud. En Ecuador, como principal exportador mundial de banano, esta enfermedad representa un riesgo estratégico, especialmente ante la posible introducción de variantes más agresivas del patógeno. Por ello, la búsqueda de alternativas sostenibles, como el control biológico, se ha convertido en una prioridad para el sector. En este contexto, la investigación evaluó siete cepas nativas de Trichoderma en plantas de banano ‘Gros Michel’ bajo condiciones de laboratorio e invernadero. En pruebas in vitro, algunas cepas lograron inhibir hasta en un 58% el crecimiento del patógeno, evidenciando su capacidad antagonista.

Bajo condiciones de invernadero, los resultados fueron aún más relevantes: las plantas tratadas con Trichoderma presentaron una reducción significativa en la severidad de la enfermedad, pasando de valores altos en plantas infectadas a niveles considerablemente menores. Asimismo, la incidencia de la enfermedad se redujo drásticamente, alcanzando niveles cercanos a plantas sanas en algunos tratamientos. Además del control de la enfermedad, se observaron efectos positivos en el crecimiento del cultivo. Las plantas tratadas mostraron mayor diámetro del pseudotallo y mayor biomasa, incluso bajo presión del patógeno, lo que evidencia un efecto promotor del crecimiento asociado a estos microorganismos.

Un aspecto clave del estudio fue identificar que no todas las cepas tienen el mismo comportamiento. Algunas, como T. afroharzianum y T. lixii, destacaron por su alta eficacia en la reducción de la enfermedad y mejora del desarrollo vegetal, lo que resalta la importancia de seleccionar cepas específicas adaptadas a las condiciones locales.

Estos resultados confirman que el uso de Trichoderma constituye una estrategia sostenible y prometedora para el manejo de la marchitez por Fusarium en banano. Su implementación puede contribuir a reducir la dependencia de agroquímicos, mejorar la salud del suelo y fortalecer la resiliencia del sistema productivo frente a amenazas fitosanitarias.

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