Trichoderma nativo muestra alta eficacia contra la marchitez bacteriana del banano en Ecuador

Un reciente estudio desarrollado por la Universidad Técnica Estatal de Quevedo e INIAP evaluó el potencial de cepas nativas de Trichoderma spp. como agentes de biocontrol frente a Ralstonia solanacearum raza 2, bacteria causante de la marchitez bacteriana del banano.

Junio, 2026

La marchitez bacteriana causada por Ralstonia solanacearum raza 2 es una de las enfermedades más destructivas del banano en Ecuador, particularmente en zonas productoras de Los Ríos, donde afecta la circulación de agua y nutrientes, provocando marchitez, amarillamiento y muerte prematura de las plantas. Su manejo representa un reto debido a la persistencia del patógeno en el suelo y la limitada eficacia de estrategias convencionales. Ante esta problemática, la investigación evaluó cinco cepas nativas de Trichoderma aisladas de diferentes ecosistemas de Manabí y Santo Domingo, analizando su capacidad para reducir la incidencia y severidad de la enfermedad en plantas de banano bajo condiciones de invernadero. Se midieron variables agronómicas como altura, área foliar, número de hojas y biomasa, además de índices epidemiológicos como severidad y área bajo la curva del progreso de la enfermedad (AUDPC)

Los resultados mostraron que todas las cepas de Trichoderma lograron reducir la severidad de la enfermedad en comparación con el tratamiento infectado sin control. Destacaron especialmente las cepas T4-S (Trichoderma atroviride) y T5-R (T. asperellum), que alcanzaron eficiencias de control de hasta 79,7% y 63,5%, respectivamente. Estas cepas también registraron los valores más bajos de AUDPC, indicando una menor progresión de la enfermedad a lo largo del tiempo. Además del control fitosanitario, las plantas tratadas con Trichoderma mostraron mejoras significativas en variables de crecimiento, como mayor altura de planta, incremento del área foliar y mayor biomasa fresca total. Estos efectos sugieren un doble beneficio: protección frente al patógeno y promoción del desarrollo vegetal, lo que fortalece la resiliencia del cultivo.

Los autores atribuyen estos resultados a mecanismos de competencia por nutrientes, colonización eficiente de la rizósfera y producción de compuestos bioactivos capaces de inhibir al patógeno y estimular respuestas fisiológicas en la planta. Este comportamiento posiciona a Trichoderma como una alternativa sostenible dentro de programas de manejo integrado de enfermedades. La investigación concluye que las cepas nativas de Trichoderma representan una herramienta prometedora para reducir la incidencia de marchitez bacteriana y mejorar la productividad del banano en Ecuador. 

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